Un salto planificado te lleva más allá de un fallo sin romper la cadena.
El seguimiento de hábitos basado en rachas tiene un fallo conocido: castiga el descanso planificado exactamente igual que el olvido total, lo que enseña a la gente a exigirse de más o a abandonar la app en cuanto la vida se cruza en el camino. El crédito de salto es la solución. Es una pequeña reserva semanal que se puede usar de antemano —antes de un viaje, un día de descanso planeado, o un día que ya sabes que se va a complicar— para marcar ese día como saltado deliberadamente en vez de roto. Las cuentas gratuitas reciben una cantidad modesta por semana; las premium, algo más, pero el mecanismo es el mismo para todos: perdón integrado en el sistema, no algo que hay que suplicar después. Es una decisión filosófica deliberada: un día perdido no debería tratarse como un fallo moral, y la interfaz lo refleja mostrando un día saltado como un eslabón tranquilo y neutro en la cadena, no como uno roto. Los créditos de salto funcionan mejor como herramienta de planificación: se usan cuando ya sabes que viene un día que no encajará con el hábito, no como excusa a posteriori. Para los días que no viste venir, están los créditos de reparación.